Mamá

Mamá es una palabra pequeña, simple, formada por letras repetidas y sílabas iguales. Es la primera palabra que los seres humanos aprendemos. Sin duda, una de las palabras que más nos importan y que más veces pronunciaremos a lo largo de nuestra vida.

El 15 de agosto celebramos el Día de la Madre en Costa Rica y por eso quisiera dedicar a todas ellas esta publicación.

Revisé el diccionario y se define madre como una hembra que ha parido un hijo. Por supuesto que la definición no es lo que yo estaba buscando. Creo que ser madre definitivamente trasciende la biología, para mí ser madre es un acto de amor puro.

Una madre ama a su hijo desde antes de conocerlo. Con la nueva vida que se gesta surge un lazo físico y emocional que se fortalecerá con el paso del tiempo y que se prolonga durante toda la vida. Y aquellas mujeres que no pueden engendrar su propios hijos experimentan en la adopción la profundidad del amor que sobrepasa lo que podemos sentir físicamente.

La madre es símbolo de un lugar seguro, es refugio, descanso, protección y consuelo. He visto hombres y mujeres adultos que se inclinan en los regazos de su mamá en busca de caricias y cariño. Todos añoramos ese lugar especial que nos regaló nuestra mamá durante la infancia. Sin importar nuestra edad o la de ella, queremos regresar allí, donde todo es paz, calor y ternura.

Mientras crecemos ella nos cuida, se ocupa de suplir nuestras necesidades, educa, nos alivia el dolor del cuerpo y del alma, nos vigila. Muchas salen a trabajar entre lágrimas porque deben proveer también el sustento, otras renuncian a sus sueños por estar cerca de sus hijos. Cada hijo tiene historias maravillosas que contar sobre su mamá, todas han sido artistas, intrépidas, veloces, heroínas y salvadoras. Y aunque imperfectas, son dueñas de nuestra admiración y de nuestro amor.

Después de las graduaciones y de las bodas ellas ven partir a los hijos, con un fuerte nudo en la garganta y el corazón triste. Esperan su regreso con los brazos doblemente abiertos para acoger también a los nietecitos. Dan sin parar y cuando faltan nos dejan un espacio inmensamente vacío que nada ni nadie puede llenar.

Todos los días son de ella, sin importar la fecha. En medio de nuestras ocupaciones y de esta vida que nos exige tanto debemos detenernos y darle valor a aquellas cosas que realmente importan. Las flores, los besos, los regalos, las visitas y los abrazos para mamá no se guardan para una fecha. A mamá debemos celebrarla cada día, por todo lo que hace por nosotros. La vida fue el primer regalo que ella nos dio y con eso basta para cuidarla y agradecerla siempre. Si a esto le sumamos nuestros años tendremos que sacar largas cuentas.

Soy una persona muy dichosa por la mamá que Dios me escogió. Entendí muchas cosas y aprendí a amar mucho más a mi mamá desde que tuve la maravillosa oportunidad de convertirme en una, hace ya 15 años. Es la mayor bendición que he recibido.

¡Muy Feliz Día de las Madres!

DV.

POEMA

Me preguntaba ¿qué es la madre?
Junta el perfume de todas las flores;
y el arrullo de todas las olas;
la firmeza de todas las montañas;
y la inquietud de todos los ríos;
la frescura de todos los valles;
y la mirada de todas las estrellas;
la caricia de todas las brisas;
y el beso de todos los labios.

Todo guardado por Dios en un corazón de mujer.
Eso es la madre.

Autor: Julia Romero Losada

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